Entendemos por Investigación Proyectual Arquitectónica a determinados procesos configuradores de la forma espacial significativa con el objetivo de generar conocimientos disciplinares. Para ello se siguen teorías, metodologías y técnicas definidas para ella, arribando a “representaciones” de propuestas que apuntan a innovar o renovar en parte o en la totalidad de los planteamientos arquitectónicos marcados por la tradición moderna de las formas de vida, hoy totalmente superadas.

Los procedimientos requeridos por una IP ponen el acento en los siguientes aspectos centrales:

a) Teoría o concepción de la arquitectura a la que se adscribe o define.
b) Conocimiento exhaustivo del usuario, no sólo en su dimensión simbólica normativa u “objetiva”, sino en sus registros imaginarios, con el objeto de lograr una participación más completa del mismo.
c) Preparación de los Programas Complejos según ciertos criterios y precisiones a partir de las significaciones sociales imaginarias que poseen los futuros usuarios y los arquitectos proyectistas.
d) Formulación de una serie o red de Proyectos Preliminares que serán luego evaluados (parametrizados) por los usuarios, los informantes claves y los propios proyectistas según: i) las premisas de partida fijadas en los datos “objetivos”, dados por las mediaciones simbólicas normativas, las significaciones sociales imaginarias y el real como escenario comprensivo, existencial e incognoscible (o incógnita), y ii) los tres programas complejos antes aludidos.
e) Generación de conocimientos básicamente disciplinares expresados en los resultados, los procedimientos o las teorías que se problematizaron, al igual que los componentes que se pusieron en juego.


Entendemos por metodología al camino o method (en sentido griego), que lleva -sin exactitud matemática e incluyendo el "per accidens" aristotélico- en posesión del hábito, o de un arte del hacer o una techné (con habilidades y destrezas técnicas instrumentales), a una finalidad prevista con anticipación. Si bien la teoría de la acción (praxis de la phronesis que incluye la ética) es para Aristóteles y los teóricos de la acción contemporáneos quienes deben ocuparse del tema, la estética propone a la poiesis como la actividad fabricante de objetos con valores sensibles y productores de conocimientos del real.